Un accesorio de un coche deportivo tiene origen en los gangsters

Las lunas tintadas es un fenómeno contemporáneo al nacimiento del utilitario. Los gángsteres que hicieron su fortuna con la Ley Seca en Estados Unidos, allá por los años treinta del siglo pasado, tintaban las lunas de sus vehículos para no ser vistos desde el exterior.

Sin embargo las tendencias actuales promueven la tintura de las lunas de los automóviles con una intención más lúdica que la de los amigos de Al Capone, para conseguirles un aire más deportivo.

Una de las propiedades más interesantes de estas láminas es la protección del interior del coche frente a los rayos ultravioleta, con lo que se disminuye el deterioro del interior del vehículo. Si la luneta trasera ha sido tintada, será más difícil por la noche que un coche situado detrás del vehículo de lunas tintadas pueda deslumbrarnos.

Otro de los usos que se dan a estas lunas tintadas en la protección de los rayos solares, que dificultan la visión en carretera.

Dos maneras de tener lunas tintadas

Existen dos maneras de tener las lunas tintadas. Lo más común en tiempos anteriores era solicitar el tintado de las lunas franco fábrica; esto es: comprar el vehículo con las lunas originales ya tintadas. Normalmente la tonalidad de dichos cristales era verde.

La segunda manera de tener una luna tintada es colocar una lámina en la cara interna del cristal a tintar. Estas láminas deben pasar un exhaustivo control de calidad. Deben estar homologadas por la Dirección General de Tráfico y su fin es garantiza su fiabilidad, una visión perfecta, y que no afecta negativamente a la seguridad de los cristales del automóvil. Existen muchas empresas que se encargan de colocar estas láminas en las lunas traseras de los vehículos.

lunas tintadas

Estas láminas las pueden colocar empresas dedicadas a este menester o el propio usuario. Emprendedores que han visto en esta tendencia un negocio ofrecen a sus potenciales clientes por medio de las últimas tecnologías, sin obviar los métodos más tradicionales.

Otra manera es que el propio usuario coloque las láminas tintadas él mismo. Los fabricantes recomiendan que las operaciones para colocarlas las realicen entre dos personas, ya que resultan muy laboriosas. Para realizar una colocación correcta de las láminas, en primer lugar se debe limpiar bien el cristal a donde se colocará la lámina y se impregna con una solución de agua con un poquito de jabón. Después, se coloca la lámina sobre la solución jabonosa que previamente ha sido recortada con el tamaño del cristal a donde se quiere colocar. Para finalizar se remata el trabajo recortando las partes sobrantes y limpiando los restos.

Las lunas tintadas son contemporáneas a la fabricación del primer automóvil. Su uso estaba asociado en anteriores épocas a los hampones, pero hoy en día su utilización está más generalizado con fines deportivos y de seguridad.

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