Algunas curiosidades de la Historia

El descubrimiento de la pólvora y el fuego griego.

El profesor inglés de Historia Militar Howard L. Blackmore enmarcó el descubrimiento de la pólvora en China durante el siglo IX. El erudito británico consideró que la mezcla de salitre, azufre y carbón se utilizó para fabricar explosivos de escasa potencia. Ya en los siglos XII y XIII esta mezcla sirvió para impulsar proyectiles de armas construidas de bambú.

fuego griego

El armamento de fuego no tardó en llegar a Europa. Diversos estudios fechan la llegada de este nuevo invento entre finales del XII y principios del XIII, introducida por científicos árabes a través del Imperio Bizantino, razón por la cual en el Viejo Continente la propulsión explosiva de proyectiles se conoce como fuego griego. Ya pronto se vieron los primeros manuales sobre este nuevo tipo de armamento (el primero fue ‘Incipit liber ignium, a Marco Graeco desriptus, cujus virtus et efficacia ad comburendos hostes, tam in mari quam in terra, plurimum efficax reperitur, quorum primus hic est’, de Marco Greco, en el siglo XIII).

Evolución de las armas de fuego

Los avances en el armamento de fuego se han centrado en el desarrollo de un sistema de ignición más seguro. Este sistema permite deflagrar la carga contenida en el cañón. Los primeros sistemas fueron de mecha, pero a lo largo de los siglos los sucesivos avances tanto en los mecanismos que los hacían funcionar como en los materiales utilizados para su fabricación permitieron llegar hasta la percusión, que es la base del sistema de ignición de las armas actuales.

Las armas bacteriológicas, un invento muy antiguo

Desde tiempos inmemorables, la guerra bacteriológica ha sido utilizada indiscriminadamente para acabar con la resistencia del enemigo. El primer gas venenoso utilizado en la guerra fue el azufre, tal y como atestigua Turdícides en su obra sobre las Guerras del Peloponeso. Después, el arma más eficaz durante el primer milenio después de Cristo fue una mezcla de petróleo, azufre, cal viva y salitre, aunque los estudiosos no conocen quién fue el primero en utilizarla. Esta mezcla fue perfeccionada por los árabes, que aumentaron su poder destructor.

Con la invención de las armas de fuego, muchos de los proyectiles utilizados en varias guerras llevaban incorporadas sustancias venenosas y su utilización indiscriminada obligó a prohibir el uso de proyectiles cuyo único objetivo sea la de liberar gases asfixiantes o venenosos (Conferencia de La Haya, 1899).

armas bacteriologicas

Sin embargo, todos los Ejércitos del mundo han continuado utilizando las armas bacteriológicas en las guerras enmarcadas en crueles investigaciones sobre sus efectos en la población. Tras la Segunda Guerra Mundial, los casos más llamativos de uso de armas bacteriológicas se produjeron en la Guerra de Vietnam (napalm).

La aplicación bélica del invento más viejo del mundo

Una de las patentes más antiguas de la Humanidad, la rueda, fue aplicada muy pronto al arte de la guerra. Este acontecimiento se lo debemos a los hititas, un pueblo que habitaba la península de Anatolia entre los siglo XVIII y XII a.C. y que dieron un uso militar a la rueda creando el carro de guerra. Se trataba de un carro pesado, poco manejable, que utilizaban lanzándolo contra el enemigo para desbaratar, así, su primera línea de combate. Desorganizaba la vanguardia enemiga y creaba el caos en las filas rivales, lo que era aprovechado por el resto de las tropas hititas (infantería, caballería) para desarbolarla.

Pero sin duda, el pueblo que explotó mejor este tipo de armamento fue el asirio. Aunque en las primeras épocas utilizaron un tipo de carro más ligero, hubo un momento de la Historia en que los asirios copiaron el carro pesado hitita y lo utilizaron de la misma forma que ellos para que después fuese su caballería la que finalmente determinase a su favor las batallas.

El secreto de la dominación romana del mundo: las legiones manipulares

manipularesLas legiones manipulares convirtieron a Roma en el siglo II a.C. en la potencia dominadora del mundo. J.E. Lendon, en su libro ‘Soldiers & Ghost’ (Yale Un. 2005) explica que este Ejército se organizaba en manípulos (grupos de soldados) que se disponían en el campo de batalla de cuatro escalones. En la parte frontal se situaban los velites (hombres rápidos) armados con un pequeño escudo, jabalina, espada y casco. Detrás de ellos estaban los hastati (lanceros), organizados en diez manípulos y de un número similar a los velites. Iban armados con dos pilum, una coraza, una jabalina pesada y un escudo. Los príncipes (primeros hombres) formaban una tercera línea por detrás de los hastati e iban pertrechados igual que ellos. Y finalmente, una cuarta línea con los triarii, que llevaban el mismo armamento que las dos líneas anteriores, a excepción de la jabalina.

Lendon explica en su obra que “probablemente la formación de los manípulos de hastati, príncipes y triarii en el campo de batalla dejaba espacios entre las unidades, y el manípulo del escalón posterior cubría el hueco que dejaban los dos manípulos precedentes”.

Con esta estrategia y las actualizaciones que se introdujeron posteriormente (en época de Cayo Mario se abrió la entrada en la legión todos los ciudadanos y se eliminaron los manípulos de velites), las legiones romanas fueron la piedra angular donde se apoyó el dominio romano del Mundo.

 

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