Líneas de tratamiento para hacer frente al estrés emocional del cuidador

Adoptaría una terapia preventiva, ya que el colectivo de cuidadores (tanto formales como informales) sufre múltiples consecuencias de salud y de carácter social al realizar estas labores. La falta de recompensas emocionales, el desgaste físico y psicológico y las renuncias en las relaciones interpersonales son, desde mi punto de vista, las principales consecuencias negativas que sufre la persona que se encarga del cuidado de las personas dependientes.

Así, comenzaría por adoptar postulados defendidos por las escuelas conductistas (trabajar en la mejora de la conducta del cuidador), mientras que paralelamente trabajaría sobre el entorno del mismo (estructuras familiares, les, relaciones sociales). El objetivo clave de estas terapias es evitar el estrés traumático y post-traumático de la persona que realiza las labores de cuidador/a y minimizar los efectos de las consecuencias negativas derivadas de estas labores. Siempre como último recurso, utilizaría las terapias médicas, que tan solo reducen la sintomatología del cuidador (transformado ya en paciente), pero no aborda en profundidad las causas que originan ese estrés ni su malestar emocional.

Síndrome de Burnout

Para tratar la sintomatología del denominado síndrome de Burnout y otros signos de carácter emocional que afectan al cuidador, la Guía de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad Foral de Navarra recuerda las recomendaciones básicas para mantener un buen estado de salud (cuidar tu cuerpo, realizar comidas equilibradas, hacer ejercicio físico y cuidar tu aspecto físico). Además, añade otras consideraciones dirigidas a las personas que trabajan con personas, y más concretamente con personas dependientes. En resumen, son los siguientes:

Una enfermera presta asistencia sanitaria a un usuario encamado. bajado de www.maxmail.com

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  • Establecer objetivos realistas.
  • Hacer las mismas cosas, pero de manera distinta.
  • Hacer pausas (tomarse unos minutos antes de responder preguntas impertinentes).
  • Procurar no llevarse el trabajo a casa.
  • Pensar, de vez en cuando, en las gratificaciones que te aporta el trabajo con personas dependientes.
  • Analizar nuestras propias reacciones y reflexionar sobre el porqué de tales reacciones.
  • Apoyarse en los compañeros.

Por su parte, la Guía Básica de Cuidadores, elaborada por el IMSERSO y Cruz Roja Española, señala a la depresión como otro de los problemas que afecta una parte importante de las personas cuidadoras. El texto promueve una identificación del problema con la máxima premura posible para disminuir los efectos negativos del mismo. Para los autores de la Guía, algunos de los síntomas que evidencia la existencia de la depresión son:

  • Cansancio intenso y prolongado.
  • Cambios en el sueño: pasamos a dormir pocas horas o muchas horas.
  • Pérdida o subida de peso por cambiar los hábitos alimentarios.
  • Falta de motivación e interés en realizar actividades.
  • Falta de motivación e interés para mantener relaciones sociales.
  • Ansiedad y preocupación por el futuro.
  • Anticipación recurrente de problemas que aún no han sucedido.
  • Baja autoestima.
  • Abandono de uno mismo: especialmente de imagen y la higiene.
  • Valoración negativa de todo lo que hacemos.
  • Llanto frecuente sin motivo aparente.
  • Pensamientos y deseos de morirse o suicidarse.
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