Nature desvela que no existe una “dieta milagro” para la Esclerosis Múltiple

La prestigiosa revista de divulgación científica Nature ha dedicado su último número a la Esclerosis Múltiple. Con una serie de reportajes de diversa temática. Uno de ellos propone que las personas con Esclerosis Múltiple tengan una alimentación sana, baja en grasas poliinsaturadas y rica en productos naturales como el pescado, los granos enteros, las nueces, la bebida de almendras, los arándanos o las zanahorias. Además, excluye otros como la leche, el queso, la carne, las patatas fritas y los alimentos que contengan harina refinada o azúcar.

Porque la neuróloga y especialista en Esclerosis Múltiple del Hospital Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos) Ilana Katz Sand, no existe una dieta específica indicada para los afectados por esta enfermedad. El único consejo que les da es que consuman productos más naturales, abandonando las comidas preparadas.  “Las personas no son ratones, no podemos ponerlos en una jaula y alimentarlos exactamente con lo que queremos alimentarlos (porque no existen dietas-milagro)”, explica.

Nueces

Las nueces, un producto típico de estas fechas y rico en omegas, beneficiosos para la evolución positiva de la EM. Bajada de: Muy Interesante.

Cambios dietéticos para combatir los síntomas de la EM

Katz Sand ha llegado a la simple conclusión de relacionar los productos naturales con una mejor evolución de los síntomas de la enfermedad valorando los múltiples estudios realizados que relacionan la alimentación con la Esclerosis Múltiple. Y ha encontrado que los cambios dietéticos (y de estilo de vida) que reducen la inflamación pueden ayudar a las personas a controlar su EM.

Sin embargo, la neuróloga no ha encontrado una dieta común para todos los individuos con Esclerosis Múltiple: puede que existan tantas dietas como afectadas por la enfermedad. Lo que sí es cierto es que una dieta pobre en grasas genera una menor sintomatología en los pacientes de EM (ver Descubierta la relación entre la alimentación ya las Enfermedades NeuroDegenrativas).

Una larga relación entre la dieta y la Esclerosis Múltiple

La idea de que las personas pueden tratar la esclerosis múltiple mediante el cambio de su dieta ha existido por más de medio siglo. Uno de los pioneros fue el neurólogo Roy Swank, quien, en la década de los 40 del pasado siglo, estudió la enfermedad en la Universidad de Montreal en Canadá. Observó que la esclerosis múltiple era frecuente en los países consumidores de carne de Europa y Estados Unidos, pero estaba casi ausente en la mayor parte de Asia, África y América del Sur, donde el consumo de carne era mucho menor. Encontró el caso perfecto de prueba en Noruega, donde las personas que vivían en el interior, que comían mucha carne y papas, tenían índices más altos de EM que los residentes costeros, cuya dieta se basaba en peces. Envió un cuestionario a neurólogos y administradores de hospitales en ambas regiones y descubrió que los noruegos eran ocho veces más propensos a desarrollar Esclerosis Múltiple que los de la costa.

En 1949, Swank puso a los noruegos con MS en una dieta que implicaba comer menos carne y productos lácteos, pero más peces. Otros alimentos aprobados incluyeron una pequeña cantidad de carne magra, huevos, nueces, cereales y leche desnatada. Swank estudió a 144 de los participantes durante varias décadas. En un análisis de 1990 mostró que cuando los pacientes se adhirieron a una dieta de menos de 20 gramos de grasa saturada por día, el 95% de ellos fueron capaces de mantener las actividades normales durante los próximos 30 años. Cuando se desviaron de la dieta, incluso después de años de cumplimiento, la enfermedad empeoró invariablemente.

Ilana Katz Sand

La neuróloga Ilana Katz Sand (derecha) recomienda solo productos naturales, no una dieta específica apra la EM. FOTO: CATHY CLARKE/MOUNT SINAI HOSPITAL.

Pero la investigación de Swank estaba defectuosa con los estándares actuales. Cuando los investigadores de las revisiones Cochrane, revisiones sistemáticas de la investigación primaria, contrastaron el supuesto vínculo entre la dieta con la EM en 2012, determinaron que los estudios de Swank no cumplían los criterios de inclusión. UNo de ellos fue el equipo encabezado por la neuróloga Mariangela Farinotti, un técnico de laboratorio en el Carlo Besta Neurological Instituto en Milán, Italia. Los estudios de Swank carecían de un grupo de control y criterios de selección estrictos – y debido a que las tecnologías de imagen no estaban disponibles en ese momento, es posible que algunos de los pacientes de Swank no tuvieran la enfermedad en absoluto. Y fundamentalmente, durante el cuarto año del estudio de Swank, un gran número de pacientes abandonó.

Peor aún, el equipo de Farinotti encontró que ninguno de los estudios incluidos en la revisión mostró un alivio de los síntomas de EM. “No tenemos pruebas de que ningún tipo de tratamiento dietético sea efectivo en la EM”, concluye el neurólogo italiano.

Pero a pesar de esta falta de evidencia, muchas personas con MS se han aferrado a la idea de que el estilo de vida y los cambios dietéticos pueden ayudar. Estudios realizados en Europa, Australia y Estados Unidos muestran que entre el 50 y el 75% de las personas con EM comparten sus tratamientos farmacéuticos con alguna forma de medicina complementaria o alternativa.

 

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