Razones por las que debemos de vencer el estigma de ver a la silla de ruedas como una enemiga

Mi mayor temor cuando fui diagnosticado con Esclerosis Múltiple fue acabar en una silla de ruedas. Esta sensación de un futuro incapacitado me llenaba de pavor. Y ver una mujer joven y afectada de lo mismo que tenía yo que se desplazaba en un artilugio de este tipo no hizo más que acrecentar mis terrores.

En mis primeros años de diagnóstico (entre 2005 y 2007) viví sumergido en esta incertidumbre. Sentí que mi carácter cambió radicalmente. Pensé que era fruto de este terror que no me dejaba vivir, me sentí como un “bicho raro”, teniendo miedo de un futuro del que no tenía más certidumbre que la incertidumbre.

En estos primeros años necesité la ayuda de una psicóloga para tratar estos miedos. Pero no logré arrogarme de recursos para combatir este miedo atroz. Sólo el hecho de que pasara el tiempo y mi deambulación siga sin necesitar de una silla de ruedas me ha dado más fuerzas y un convencimiento: el futuro está en nuestras manos: no está escrito.

No temáis la silla de ruedas

Hoy he tenido la oportunidad de rememorar mis terrores al leer un artículo del Observatorio de Esclerosis Múltiple donde habla de los aspectos psicológicos que influyen en los afectados de EM con temores similares a los míos (http://www.observatorioesclerosismultiple.com/es/vivir/aspectos-psicologicos/la-cadira-de-rodes-una-solucio-mes-que-una-enemiga/).

Las sensaciones que me produce leer este (por otro lado estupendo) artículo son contradictorias. Por un lado, no puedo estar más de acuerdo con el/la autor/a, que muestra una nueva perspectiva: no pensar en lo que significa de limitación, sino en las oportunidades que ofrece.

Ley de dependencia

La rueda de una silla de ruedas. Al fondo: Una cuidadora ayuda en la deambulación a una persona dependiente. Bajado de: http://www.eldiario.org

Por el lado contrario siento pena. Si en aquellos aciagos días de temores e inseguridades hubiera tenido a alguien que me hubiera aportado el punto de vista que hoy nos da este artículo, posiblemente mi vida hubiera sido distinta. No hubiera visto la silla de ruedas como un estigma.

Y precisamente, es esa la sensación donde radicaba todo el problema. Porque la silla de ruedas es un recurso amigo, pero la “negativizamos” porque representa la razón por la que nos excluiría. “El hecho de sentirse excluido y aislado del resto hace que sea más difícil aceptar la silla de ruedas y muchos preferirían arriesgarse a caer o hacerse daño antes que ser vistos utilizando una”, dice este artículo.

Por ésta y por otras razones considero correcta la conclusión de este artículo: trabajar a favor de una educación social y ciudadana que no permita excluir a las personas que van en silla de ruedas. Y yo llegaría más lejos: normalizar esta situación.

Y añadiría otra cuestión: los/las especialistas en Salud mental deberían de contar entre sus recursos el de normalizar la situación de una persona que teme caer en la dependencia y necesitar utilizar una silla de ruedas. Que la silla no es una enemiga: es una solución que nos abre un mundo lleno de nuevas posibilidades. ¡No lo olvidéis!

Conclusiones basadas en el artículo del Observatorio de Esclerosis Múltiple: La silla de ruedas, una solución más que una enemiga” (http://www.observatorioesclerosismultiple.com/es/vivir/aspectos-psicologicos/la-cadira-de-rodes-una-solucio-mes-que-una-enemiga/).

 

 

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